El rito ha iniciado. Alrededor de una pequeña choza elaborada de hojas secas de plátano un grupo de descendientes zoques del antiguo Tuxtla realiza los preparativos para “la siembra”, tradición que cada 8 de diciembre hacen para presagiar las cosechas del próximo año.
La choza ha sido construida en una parte del atrio de la ermita de El Cerrito; en su interior los descendientes zoques han colocado canoas llenas de tierra, las cuales recibirán las semillas e hijuelos de plantas.
Mientras un grupo de mujeres desgrana, dentro del templo, las semillas de maíz que se sembrarán, los hombres beben pozol blanco y comen dulce de calabaza. Otro grupo de mujeres hacendosas preparan, en la cocina, la comida que darán en la tarde.
La ermita de El Cerrito es un pequeño templo que hace alusión a uno de los barrios más tradicionales de Tuxtla Gutiérrez, junto con el de San Francisco, Niño de Atocha y La Pimienta, pero que la pujante modernidad de la capital del estado ha ido transformado su entorno, aquel que algún día fue ciento por ciento zoque.
La siembra es parte de la tradición zoque que se ha seguido por siglos. Manuel recuerda haber visto por primera vez la siembra cuando apenas tenía cinco años, sus padres le contaban que sus abuelos también acudían ahí a realizar ese rito, con el cual se da inicio a las festividades zoques sobre el anuncio del nacimiento del Niño Dios.
Explica que una canoa se le pone hijuelos de plátano, maíz, calabaza y frijol. Las plantas que surjan de esa siembra serán ofrendadas en el nacimiento zoque, que se celebrará el próximo 24 de diciembre.
El grupo ahí reunido pertenece a la Priostería de El Cerrito, aunque la modernidad ha transformado su vestimenta siguen con “el tradición” de realizar cada año el mismo rito, el albacea es el que encabeza todas las actividades tradicionales e indica las labores que hará cada priostes durante la siembra.
Ha llegado la hora de colocar las semillas en las canoas. Por fuera los hombres esperan, mientras las mujeres entran en grupo a realizar el ritual. Es turno de los hombres, llevan en las manos las semillas, velas e hijuelos de plátano que plantarán.
Uno de los priostes confía que si el cogollo (retoño) del maíz brota inclinado es porque la milpa que se siembre en el campo el próximo año podría ser afectado por el viento. Pero si sale amarillo es porque puede haber mucha lluvia y se podría podrir la milpa.
El 24 de diciembre, de nueva cuenta, el grupo se reunirá para levantar las plantas que hayan salido de la siembra y la colocarán sobre el nacimiento zoque que realizarán frente al altar de la ermita.
Por Ingrid Flores

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